Mítica actriz de Hollywood que se volvió en un emblema de la mujer exitosa y excitante.
Mítica actriz de Hollywood que se volvió en un emblema de la mujer exitosa y excitante.

Marilyn Monroe: la construcción del ícono sexual

Tanto el carisma natural como una serie de artificios propios de la industria cinematográfica crearon al mito. El crítico de cine Robert Dyer aborda algunos puntos específicos.

Marilyn Monroe: la construcción del ícono sexual

Tanto el carisma natural como una serie de artificios propios de la industria cinematográfica crearon al mito. El crítico de cine Robert Dyer aborda algunos puntos específicos.

La fama de Marilyn Monroe ha perdurado hasta nuestros días, tanto su nombre como su imagen siguen siendo fácilmente reconocibles hasta por las generaciones actuales. Aunque muchos no hayan revisado su filmografía, la historia y la cultura popular mencionan siempre su legado como una de las principales estrellas de cine americano, y también como la de una bomba sexual en los años dorados de Hollywood.

Pero ¿Cómo es posible que casi medio siglo después se siga teniendo a Monroe como referencia de admiración y deseo? El libro Star del teórico de cine Richard Dyer revisa algunos signos en la construcción de este personaje destinado a convertirse en un emblema de mujer popular y excitante. Una transición en donde no solo deja su nombre original, el de Norma Mortenson, sino también el de muchos cambios sociales importantes de aquel momento que coincidieron juntos.

Una de las primeras ideas que razona Dyer, es que la figura de estrella no es realmente real, valga la redundancia, sino que esta construcción sucede tanto fuera como dentro de la pantalla del cine. El rol de los medios de comunicación y de la maquinaria denominada Star system juegaron un papel importante, ya que la industria cinematográfica es la que decidía qué imagen quería proyectar, mientras que la prensa es la encargada de trasladar este mensaje a la audiencia.

Como ya es de saber, Hollywood implementó este sistema de creación de estrellas para popularizar aún más a su industria. Moldearon a sus personajes de acuerdo a los índices de la mercadotecnia con el fin de satisfacer las demandas de su público, sobre todo masculino, en los años en donde ya se podía burlar al código Hays y se podían permitir un poco más de sexualidad.

Todo esto, ayudado por los medios, causó un efecto inesperado en el fondo de la conciencia de las personas. De manera pasiva, la idea de una imagen sexualizada convirtió al público en parte de esta creación del personaje. Para Dyer, los medios de entonces cumplieron un rol manipulador sobre lo que sería un responsable modelo de conducta general.

La sobre exposición, no solo en el cine sino también el las portadas de revistas, podía convertir al personaje en estrella, en un ser casi inalcanzable, es así que Marilyn Monroe se convirtió en un vehículo de fantasías de hombres y en un barómetro de las modas. El público empezó a identificar signos puntuales y reconocibles en su imagen: la cabellera rubia platinada, el lunar encima de su boca, su aire entre inocente y tierna, entre otras más.

DE NORMA MORTENSON A MARILYN MONROE

Actualmente sabemos que muchos actores y actrices cambian o varían sus nombres por razones familiares, personales o por solo un gusto pomposo. En la década del cincuenta, Hollywood no estaba muy interesado de dar la imagen real de algunas sus estrellas, sino todo lo contrario.

Nacida como Norma Jane Mortenson y más adelante conocida como Norma Jane Baker, la actriz en sus inicios empezó a obtener relevancia en la escena social como modelo pin-up, en ese momento los productores le recomendaron cambiar su identidad por una más glamorosa.  El nombre Marilyn proviene de una afamada actriz de Broadway llamada Marilyn Miller de los años veinte. No obstante, eligió Monroe por ser el apellido de soltera de su madre. A pesar que conservó el lazo original y familiar, su nombre siempre estuvo ligado al glamour y a intereses comerciales.

IMAGEN SUPERFICIAL

Como si se tratase de una muñeca, según el análisis de Dyer, la apariencia de la actriz fue uno de los puntos fundamentales para la singularidad del personaje, ya que de allí se reconocerá su personalidad en la pantalla.

Marilyn Monroe tenía una fisionomía algo lejos del modelo estándar que concebía la industria, sin embargo, su belleza fue ‘perfeccionada’ por esta misma al ser sometida a una serie de procedimientos quirúrgicos. A eso le sumó los lentes de contacto para resaltar su mirada, el punto negro dibujado cerca a su boca y el encendido color rojo sobre sus labios.

Los vestidos ajustados, para acentuar la figura, se empezaron a imponer debido a la ya débil censura del código Hays. Cabe recordar que este proceso de censura imponía ciertos límites a los directores para rodar una película, que de no cumplirlas no podrían ser exhibidas. Una de las tantas reglas era la de no incluir ningún tipo de desnudos o utilizar prendar diminutas. Con el pasar de los años muchos directores empezaron a sacarle la ‘vuelta a la norma’, no usaron ropa ligera pero sí atuendos muy ajustada, se inventaron nuevos tipos de brasier para aumentar el tamaño de los pechos y se utilizaron vestidos largos pero semitransparentes.

Para los años cincuenta, Marilyn Monroe era una rubia platinada que relucía su cuerpo para mostrarse sexy. Así sucedió en películas como en Nunca fui santa (1956) en donde interpreta a una cantante de cabaret con prendas casi transparentes y muy escotadas. El mismo caso sucede en Some like it hot (1959).

Aunque estos aún eran atributos regulares que se usaron como reglas del star system; sin embargo, Marilyn Monroe fue más allá. Hizo que toda la ropa que usase fuera una tendencia en la sociedad de entonces. En el libro Marilyn in fashion: The induring influence of Marilýn Monroe del escritor Christopher Nickens y George Zeno, afirma que la actriz impusiera una nueva moda.

“Monroe fue una visionaria del estilo de sus elecciones de moda a futuro que han transcendido cualquier era específica. Más que ninguna otra famosa de su época, ella tomó conciencia de la confección de la ropa ‘a medida del cuerpo’ inspirando a muchos diseñadores como Alexander McQueen, Jean Paul Gaultier, Thierry Mugler e Yves St. Laurent. Monroe se adelantó a su tiempo, no solo en la moda sino también en sus diarios entrenamientos con pesas, ella inspiró a muchas del cuidado del cuerpo. Su presencia no solo sirvió de modelo plenamente estético más que nada de respeto por la propia presencia femenina en donde más importaba las formas y contornos del cuerpo que la ropa.”

(Nickens y Zeno 2012: 131-132)

Al arquetipo sugerido por la industria, y que no solo cumplía sino lo mejoraba, Monroe le añadió más sensualismo con su tono voz suave y cándida. Para el escritor Robert Greene, autor del libro El arte de la seducción, la actriz se volvía aún más deseada por despertar instintos paternales y deseos de protección. Tenía un tono que al inicio resultaba encantadora, pero que después fue orientada hacia uno más grave, en jadeos profundos como en el musical Los caballeros las prefieren rubias en donde interpreta a una encantadora cantante, de voz sexy, en busca de un galán que la proteja y la dote de fortuna.

Además de la voz, un sello característico fueron sus gestos. Para Dyer, Marilyn Monroe había ensayado tanto su tono de voz como su sonrisa con la intensión de aparentar y causar felicidad en el público. Esto se convirtió en una marca personal a diferencia de todas las demás actrices del momento. Ninguna podía generar en las personas el efecto de embelesamiento al primer instante de aparecer en cámara.

ACCIÓN Y REACCIÓN

A Marilyn Monroe siempre la mostraron como alguien especial al inicio de sus escenas. A penas aparecía, de un modo mágico/técnico, un halo luminoso se posaba sobre ella hasta otorgarle un cariz encantador. Esta situación, no gratuita pero sí intencionada, fue una de las tantas formas de presentarla de una manera femenina pero dotada también de una carga erótica.

Vemos que, en varias de sus películas, a Monroe se le desprende un poco de su humanidad para convertirla en un objeto de deseo. Por ejemplo, en la película Los inadaptados, es tratada como una ‘bestia indomable’ y que bajo ese atuendo y de belleza se escondía una máquina de carne.

Alguna vez el mítico director Billy Wilder dijo que Marilyn Monroe era un personaje en sí que no requería de un nombre para las películas, ya que con su sola presencia se convertía de manera inmediata en lo más llamativo del filme. En la película La comezón del sétimo año la actriz era simplemente llamada como ‘la chica’ mientras que el resto del elenco sí tenían nombres.

Algo similar sucede en la película Nunca fui santa, en donde sí tenía un nombre, el de Cherie, pero que, al ser llamada lo pronunciaban como ‘cherry’, que significa cereza, en una clara manera de insinuarle un poco de lujuria.

Hasta en los títulos de algunas de las películas en donde actuaba estaban teñidas de cierto grado de erotismo. Sucede muy claro en la comedia Some like it hot (1959) que en su simple traducción sería Algunos las prefieren calientes. Otras películas como Let’s make love, Gentlemen Prefer Blondes o Clash by Night jugaron con dicho ingrediente. Así mismo, los doblajes para Hispanoamérica no dejaron de escapar ni una pizca de esa pasión original como en: Una Eva para dos adanes, (Some like it hot), Torrente pasional (Niágara, 1953), Nunca fui santa (Bus stop, 1956) o La adorable pecadora (Let’s make love, 1960).

Con ello, cualquier persona podía a acercarse a ver estos filmes con alguna predisposición relacionada al nombre de las cintas. Tanto fue así que el público no necesariamente iba al cine a ver la película, sino simplemente era una oportunidad para ver y consumir la imagen estrella de Marilyn Monroe.

Las tendencias culturales van construyendo a sus nuevas estrellas cada cierto tiempo y que de manera recíproca estas fortalecen así más las tendencias. Sucedió con Marilyn Monroe quien apareció en un momento de apertura a la sexualidad, en donde los ‘dueños de las buenas costumbres conservadoras’ empezaron a tener menos poder e influencia. En su construcción, la actriz se nutrió de estas tendencias y nuevos ideales hacia la apertura del sexo, hasta relacionar su nombre con la idea de erotismo y su presencia en deseo para los hombres y admiración para muchas mujeres. Con su imagen, ayudó a normalizar los nuevos conceptos sobre sexualidad, en los tiempos en donde nacía la revista Playboy y la gente ya podía hablar sobre el tema sin tanto temor a los prejuicios.

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